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| Imagen digital por Valdo Saenz Moulin |
(UN CAPRICHO LÍRICO CON ARREBATO OTOÑAL)
A veces, cuando la noche me llama, recordar mi cuarto de juventud es una manera de mantener vivo el lugar donde fui auténtico, una evocación de ternura silenciosa, de infinita gratitud y nostalgia.
Ver entrar los rayos de luz por la ventana mientras -recostado en mi cama- escuchaba mis vinilos me inspira hoy un respeto casi ritual. Vibraba junto a ese brillo un sonido dulce que me daba calidez.
Más que un espacio, ese cuarto era el testigo íntimo de mi crecimiento; cuando salía al mundo lo llevaba en mi mente, como prolongación de mi espíritu en formación.
En su espacio germinó mi deseo. Sus paredes devolvían la resonancia de quien yo era, y emanaba allí el perfume de los días felices, aromas que dejaron ellas, las mujeres que privilegiaron ese refugio mío y llenaron mis poros, amores que no se olvidan porque me acompañaron a descubrirme como hombre.
Ese ambiente se alimentó de mi risa y mis desvelos, gratos momentos de café compartidos con amigos y el asombro de descubrir en los libros otros mundos que me reclamaban.
Sobre su piso de madera, mis pies descalzos dieron rumbo lento hacia quien aún no sabía yo lo que podría llegar a ser. Cada palabra dicha, leída o escuchada contenía el sentido oculto de la vida; y cada mirada amada el reflejo de algo supremo.
Con los años se fueron acumulando vibraciones sutiles, restos de mi voz al emitir pensamientos, brisa que entraba por la persiana como posible respuesta del universo a mis dudas; allí quedaron vestigios de aprendizaje. Todo aquello vivido no se esfumó, sólo se elevó a otro nivel de la conciencia, un microcosmos en donde seguramente aún persiste mi antigua respiración.
Desde esta distancia de tiempo me queda una amable mezcla de susurros con el eco de los taconeos que dejaban ellas al irse por la puerta del amanecer. Eran los días de aceptar que a esos amores tenía que entenderlos desde los errores, noches en que la luz de luna se volvía confesión, rincones con su polvo como vestigio de este cuerpo mío que crecía, mezcla de sueños y realidades.
Mis dudas se erguían como torres, encendiéndose con lentitud a la luz de la lámpara que alumbraba escrituras ingenuas, inmadureces de mi sentir. Empezaba a comprender que la vida es permitir que lo profundo de uno permanezca en silencio.
Mi cuarto fue el recinto donde modelé mi personalidad, con las sombras tibias del placer y el mordaz temblor de mi soledad. Fue el templo en el que mi mente ensayó su vuelo, un narrador íntimo y cómplice que me murmuraba lo mejor del pasado y el futuro incierto.
Seguramente el sol aún cae tenaz desde aquella ventana, se desliza por el borde de algún mueble y se cuela para iluminar algo de las huellas imperceptibles que, en algún rincón, deben quedar de los días antiguos.
Nota: al no encontrar en la web una
imagen que se pareciera mínimamente a mi cuarto de juventud, decidí meter mano
en la IA que, después de todo, resulta mejor porque uno pone en ella los
elementos que quiere. Por el mismo motivo a partir de ahora, muchas de las
imágenes que presentarán mis relatos serán realizadas así. Gracias por leer.


Uno debe disfrutar el placer de estar solo con sus libros e historias. Te mando un beso.
ResponderBorrarTambién un beso para vos, Citu.
BorrarGracias.
Me ha encantado tu relato intimista y emotivo, todos tenemos muy buenos recuerdos de nuestros cuartos, aquellos en donde la juventud quedó atrapada y fueron fuente de inspiración.
ResponderBorrarLa idea de formar imágenes con IA me fascina.
Muchos besos.
Hola Montse, bienvenida. Es así, en ese espacio se desplegaron sueños y realidades.
BorrarEl tema de la IA es un gran tema, pero es sólo una herramienta de trabajo, la creatividad de cada uno no puede reemplazarse.
Un abrazo.
Hola, Valdo.
ResponderBorrarTienes bonitos recuerdos de esa etapa de tu vida.
Yo compartía mi cuarto con dos de mis hermanas por lo que no tenía esa tranquilidad, aunque estaba muy a gusto con ellas.
No se actualizan mis entradas, te invito a pasar por mi espacio también.
Feliz fin de semana.
Un abrazo.
Hola Marisa, bienvenida. Gracias por tu comentario, pronto visitaré tu espacio, será un placer.
BorrarUn abrazo también.
Valdo, esa luz cálida, serena y nostálgica del atardecer, que entra por la ventana besando y acariciando todos los elementos de tu cuarto...son tus ojos valorando, renovando y trascendiendo aquellos años de juventud...
ResponderBorrarTu cuarto es el símbolo de ti mismo, que guarda tu espíritu como un tesoro, consciente de que somos naturaleza y templo divino...Utilizas el imperfecto, que acerca al presente ese aprendizaje de la vida, que une pasión, soledad, conocimiento y consciencia de uno mismo; después el perfecto o pasado, mirando en perspectiva y abrazando las paredes, el suelo, libros, miradas, el espíritu de ese cuarto, que es simbiosis de ti mismo...
Todo un homenaje al tiempo vivido y sentido, condensado en ese cuarto, que te dio madurez, experiencia y consciencia de tu propio espíritu.
Una bella recreación poética con metáforas sugerentes: "sombras tibias del placer y mordaz temblor de la soledad"...
Tu amor a las letras te ha permitido, que esa profundidad, que permanecía en silencio salga a la luz, como "capricho lírico" envuelta en la "pasión dorada "de ese arrebato otoñal
Mi felicitación y mi abrazo entrañable, Valdo
Estimada amiga, te agradezco la mención a los tiempos verbales ya que son, para mí, como cosa de otra galaxia, nunca los entendí. Escribo de manera intuitiva y, como mucho, acepto el consejo de los que saben más que yo y algo de esa enseñanza queda. Pero sobre todo haber leído mucho, eso hace que la forma correcta de usar los tiempos quede en la memoria sin tener que estudiar mucho, es más, he sido un pésimo alumno, haragán, revoltoso, en fin.
BorrarUna vez más debo agradecer la enorme gentileza de tus comentarios, que son, sin dudas, el resultado de una lectura atenta, comprometida. Eso en el mundo blogger es un tesoro.
Abrazo grande.
Vqaldo, muito liundo teu texto.
ResponderBorrarVoltar ao passado e revisitar em imaginação o quarto da infância ou juventude, a casa , passar pelos cômodos e ver cada pedacinho de nós mesmos nela, nos completa na idade adulta! Muito lindo ficou e a imagem ótima... abraços, ótimo e feliz fds! chica
Hola chica, como estás? Me gustó lo que comentaste, es así como lo describís, lo agradezco.
BorrarQue tengas lindos días.
Tierno relato de tu juventud, Valdo, la frase que más me conmovió es la que dice "permitir que lo profundo de uno permanezca en silencio". Es muy similar a otra más intelectual, "guardar dentro nuestro la inteligencia sin mostrarla para que no se desvanezca". Un abrazo!
ResponderBorrarUn abrazo para vos, maría cristina.
BorrarGracias.
Bello texto donde se hace más patente que somos todo lo que hemos vivido y... leído, diría yo.
ResponderBorrarLa IA es una buena herramienta si se usa correctamente, como es el caso.
Aferradetes, Valdo.
Hola Paula, la IA no es creativa, es tan solo una herramienta que debe hacer lo que uno le ordene, como con cualquier objeto.
BorrarGracias por la visita.
Hermoso recuerdo. La juventud parte rápido, pero deja la evocación de sus momentos felices, y también de los otros, los que nos hicieron crecer.
ResponderBorrarMe emocionó ver a Piazzolla en tus recuerdos queridos.
saludos y buena semana.
Hola mariarosa, Piazzolla ocupó un gran espacio sonoro dentro de mi cuarto de juventud.
BorrarGracias.
Que tengas lindos días.
Me ha encantado este relato, Valdo! Qué manera tan poética de recorrer los recuerdos, los primeros amores y los amigos a través del eco y los rincones de ese refugio íntimo.
ResponderBorrarUn abrazo.
Gracias Jordi amigo, muy gentil.
BorrarOtro abrazo.
Tu relato, Valdo, me llevó de regreso a esos momentos que cuentas y en los cuales me vi reflejado. Hace años que no piso aquel hacedor de sueños que describes... algún día. Un abrazo.
ResponderBorrarEs así, amigo, las cosas que nos pasan a todos son similares, me alegra que tengas sintonía con lo que conté.
BorrarUn abrazo.
Ten una buena semana. Te mando un beso.
ResponderBorrarY para vos también un beso.
BorrarQué tengas lindos días.
No se porque pero blogguer no avisa mis post y tampoco los tuyos,asi que despues de leer mas de una vez el texto,aqui va mi comentario querido amigo"Tu evocación convierte el cuarto en un santuario:
ResponderBorrarno es sólo un espacio físico, sino un microcosmos donde la juventud se vuelve rito,
donde cada rayo de luz y cada sonido guardan la vibración de lo vivido.
Lo conmovedor es cómo transformas la nostalgia en gratitud,
cómo las paredes se vuelven testigos de tu crecimiento,
y los ecos de voces, risas y amores se elevan como huellas sutiles de conciencia.
Tu relato nos recuerda que los lugares no mueren,
se convierten en templos interiores,
en respiraciones antiguas que aún nos acompañan..Haceun frio horrible,asi que desde la calidez de mi pensamiento te envio un abrazo grande y medio besin en la mejilla izquierda.
Menta querida, primero te agradezco lo bello del comentario, casi una prosa poética.
BorrarLuego te confirmo que así es, blogger está funcionando mal en el tema notificaciones. No te preocupes, también me pasa, no queda otra que visitar los sitios amigos aunque no nos avisen las novedades.
Va un beso entero en la mejilla derecha.
Hermoso relato, intimista, que le lleva a uno a buscar su rincón de juventud, las músicas que inspiraron, las anécdotas, las amistades que influyeron... como un zoom directo a buscar en profundidad y en lo profundo... Me ha encantado, Valdo, un relato que toca directo en la emoción, que mueve, que despierta... Y enhorabuena también por saber elaborar fotográficamente tu recuerdo. Un abrazo
ResponderBorrar(Últimamente tengo muchas complicaciones con blogger, ojalá sepa pronto solucionarlas... gracias por llegar a mi blog y comentar)
Hola Milena, me gustó tu comentario, y me alegra que emocione, es que todos hemos vivido algo similar en esos tiempos de juventud.
BorrarHay complicaciones con blogger, si, debemos ser pacientes.
Gracias por comentar.
Otro abrazo.
Hola, que tal??
ResponderBorrarPasaba por casualidad por aqui y aprovecho para dejarte mi primer coment jejeje.
que bonitos recuerdos que nos cuentas de tu juventud y que envidia me das jejeje.
Yo compartía mi habitacion con mi hermana mayor , por lo que no tenía esa tranquilidad, esa paz ... aunque bueno, no solamente era mi habitacion sino en la casa en general; tenia ansias de irme de esa casa que tanta amargura me habia dado...
... hasta que lo consegui!!! y ya no volvi pisar mas hasta que fallecio mi madre, eso si, para volver a entrar en ella, hay que pedir cita previa y no siempre se consigue jejejeje
.. ahora es mi hermano el dueño de ella, y si antes era mision imposible ahora ni te hablo poder entrar y recuperar mis cosas, que ya he dado por perdidas.
Besoss
pd. te añado en mis seguidores
Benvenida larojeta. Cada uno tuvo su historia, algunas más cálidas, otras más complejas. No te creas que todo fue grato allí, también tuve mis amarguras. No me envidies, tu vida es valiosa seguramente y lo que vale es lo que sepas construir.
BorrarTe mando un abrazo y pronto te visitaré.
Maravilloso Blog .
ResponderBorrarTe felicito.
Te invito pasar por el mio , si quieres claro.
Soy muy amigo de larojeta , una gran chica .
Tambien tengo varias amigas Argentina s.
Un saludo
Hola joaki007, gracias por tu visita, claro que pasaré por tu blog.
BorrarUn abrazo.
Hola, Valdo.
ResponderBorrarTe comenté más arriba. Felicidades por tu blog.
Ya te sigo.
Gracias por visitar y comentar en mi espacio
Un abrazo fuerte desde Segovia
Si Marisa, ya comentaste y lo agradezco mucho
BorrarOtro abrazo desde Buenos Aires.
Buen fin de semana. Te mando un beso.
ResponderBorrarOtro beso para vos Citu.
BorrarQue tengas lindos días.
hermosa prosa, cada quien se crea y se vive su propia historia y realidad , eso es lo hermoso de ser individuo dentro del caos colectivo
ResponderBorrarbuen fin de semana :)
Hola lichazul, así es cada individuo vive lo suyo, aunque más o menos todos pasamos por experiencias similares.
BorrarQue tengas lindos días.
Qué hermoso viaje a la nostalgia, Valdo.
ResponderBorrarLogras que una casi pueda respirar ese aroma a café compartido, a libros y a tardes de vinilos. Ese cuarto de juventud es, sin duda, el refugio donde se siembran las almas.
Una lectura preciosa y conmovedora.
¡Un abrazo! ¡Pura Vida!
Rosa, es muy bonito tu comentario, gracias.
BorrarUn abrazo.
Valdo, hermoso y nostálgico viaje a tu juventud, me encanta leerte...es como si estuviera viendo esos momentos eternos guardados como reliquias en tu memoria.
ResponderBorrarEs una delicia leerte.
La imagen espectacular, va muy bien con tu prosa.
Que tengas un precioso y feliz día
Besitos y te dejo todo mi cariño
Hola estimada amiga, agradezco tu visita y tu comentario cálido.
BorrarQue tengas lindos días.
Hola Valdo, que lindo lo que dices,
ResponderBorrares como retornar a nuestro pasado,
y ahi encontramos tantas, emociones
relatos vividos y nace la historia, te
quedo maravilloso, un gusto visitarte.
Besitos dulces
Siby
Hola Siby, muy dulce tu comentario, me complace.
BorrarOtro beso para vos.
Te deseo una buena semana. Te mando un beso.
ResponderBorrarGracias Citu, otro beso para vos.
BorrarHola Valdo.
ResponderBorrarQué hermosa reflexión! Tienes toda la razón: nuestro cuarto es ese refugio personal donde nos reencontramos con nosotros mismos, convirtiéndose ese espacio en parte fundamental de nuestra identidad y de nuestra historia personal. Donde vamos creando un ambiente de paz para desconectar del mundo exterior.
Un cálido abrazo.
Hola Cristina, así es, me gustó tu comentario.
BorrarGracias, abrazo.