lunes, 18 de mayo de 2026

CONVENTILLO


"Conventillo", fotografía de Sara Facio

Una fotografía es obra de arte cuando contiene profundidad humana; estoy seguro de esto. La imagen pertenece a uno de los tantos conventillos de Buenos Aires del tiempo de mis abuelos: maderas gastadas y una mujer añosa de inocente gesto, con la humildad de esas plantas que crecen por cualquier rincón.

No es difícil imaginar allí grietas de la memoria que esconden amores y luchas. Pero nada de eso se ve; apenas lo intuyo desde la trama de lo permanente, como la sensación de que algo de mí hubiera habitado sus silencios. Sus habitantes —en lo monótono de su día a día— acaban siendo un reflejo del lugar, entre personas no elegidas, y objetos abandonados por otros.

Y, junto a tantas cosas reales, aparece un enigma urbano: ese zapato colgado en la pared. Ahí, quieto, me trae el eco de un taconeo ya sin ritmo; partidas y regresos que nunca volverán a ser y dejan sobre los ojos una muestra de la obstinación de las cosas.

Al pasillo lo siento un espacio de encuentro con los otros, pero también una barrera. En pocos metros cuadrados se amontona todo un mundo, metáfora de la convivencia humana: historias cruzadas de gente sin llegar nunca a conocerse, como si en ese entramado persistiera aquello antiguo y familiar, rastros de mis antepasados.

El amor, pienso, tendría también su refugio entre esos incómodos rincones, haciéndose cautamente, a la manera de algo prestado y siempre a punto de perderse. (Caricias al compás de las filtraciones del techo; gotas cuyo ritmo, segundo a segundo, indica el tiempo límite del encuentro. Tal vez en la penumbra sus miradas simulaban la complicidad de una conspiración: para seguir allí y para imaginar que el cuarto era otro, que la humedad podía ser una forma lenta de abrazo, y que la noche —de alguna manera— los elegía).

Es en esa profundidad humana, apenas visible, donde la fotografía deja de ser registro para volverse arte.

Este relato tal vez sea el resultado de aquello que me recorre las venas. Los míos también pasaron por lugares así, y dejaron sueños adheridos en descascaradas paredes. Por eso elijo ver en cada humilde arquitectura escenas de serena dignidad, y un aguerrido intento de arrancarle a la vida, aunque sea, un gesto mínimo de algo superior.

Nota: la fotógrafa argentina Sara Facio tenía preferencia por la imagen en blanco y negro, que transmite cercanía e intimidad. Además poseía un gran amor por Buenos Aires, su cámara era una herramienta para decir “aquí está mi gente y mi ciudad” según ella misma confesaba al elegir captar los gestos, las expresiones y los momentos que revelan el alma de las personas. Aquí otras dos fotos que confirman su sensibilidad de artista:




38 comentarios:

  1. No solo hay fotógrafos que logran crear arte y que su arte transmita, también personas que captan esa sensibilidad y con su mirada y pluma dan cierre y expansión a ese círculo.
    Me ha gustado tu mirada profunda.
    Gracias por tu visita que me ha permitido conocer tu espacio, estaré de vuelta.
    Saludos.

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  2. Maravilhosa fotofradia e ainda que não tivesse teu texto, mostraria bem a profundidade dela! MUito linda e retrata bem tantas vidas partidas, tantas rupturas... abraços, tudo de bom,chica

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  3. Los conventillos, mi abuela vivió en uno y me contaba historias que muchas veces poblaron mis cuentos. Hermoso lo que has escrito, es el alma de una ciudad que hoy se viste diferente, se edifica con cristal pero sigue guardando recuerdos inolvidables de otro tiempo.
    Y que decirte de Sara Facio, una mujer que supo mostrar con su arte, gente y verdades de un mundo que a veces miramos y no vemos.
    Me encantó.

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    1. Es muy lindo tu comentario mariarosa, se agradece.
      Un abrazo.

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  4. Cuántos inmigrantes albergaron los Conventillos, "El conventillo de la Paloma" genial! Ese zapato me recordó a mi tía Rosa, en el fondo de la casa grande que albergaba a toda la familia había un techito de chapa, ahí dejaba los zapatos que ya no usaba, yo me subía a una silla y me los ponía para jugar a ser grande, estaban duros como piedra por la acción del sol pero no me importaba, era feliz! Gracias Valdo por hacerme recordar esos momentos, un abrazo!

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    1. Hola maría cristina, muy linda tu anécdota, gracias por el aporte y por tu visita.
      Abrazo grande.

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  5. No sólo está aquí la grandeza de la fotógrafa, también de quién sabe "leerla" de principio a fin, con el alma en la mano.
    Aferradetes, Valdo.

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  6. Las tres imágenes llevan historias en cada uno de sus protagonistas. Muy bien logradas sin dudas. Este estilo fotográfico llama particularmente mi atención porque sobrevive al tiempo y al olvido. Tu relato, Valdo, es inmejorable. Un abrazo

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    1. Hola Gil, amigo, buen comentario y gracias por el halago.
      Abrazo va.

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  7. Valdo, la fotógrafa ha captado un momento,, un gesto, unos detalles...todo en blanco y negro y ha conseguido retenerlo en el tiempo...Pero la profundidad, la belleza y el arte lo has descubierto tu, con tu sensibilidad, tu intuición y amor a la esencia de tus antepasados. Recorres los detalles descubriendo la fortaleza del ser humano, la humildad de paredes y plantas y el deseo de supervivencia en ese ir y venir, en los encuentros secretos, en las caras y en tu misma curiosidad, que indaga en el pasado en busca de seres y pasos, que son los tuyos...!!
    Mi felicitación por encontrar esa profundidad de los valores humanos, del espíritu, que quedó impreso en tantas cosas y detalles, que siguen hablando y cantando su historia.
    Mi abrazo entrañable por tus buenas letras, Valdo.

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    1. Muchas gracias Ma Jesús, tus palabras son muy gentiles y cargadas de calidez. Vale la pena tener amigos blogueros como vos.
      Un fuerte abrazo.

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  8. Unas fotos preciosas y unas letras que llegan hondo. No sabía que a las viviendas colectivas se les llamaran conventillos.

    Un abrazo.

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    1. Hola Conchi, se trata de pequeños cuartos de alquiler dentro de un mismo espacio.
      Gracias por tu visita.
      Otro abrazo.

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  9. Unas fotografías que llevan vida e historia, preciosas.
    Pero también es preciosa tu entrada donde dejas patente una sensibilidad que ha sabido leerlas. Y no solo eso, tus palabras tan acertadas y bellas, demuestran dar valor a los que nos precedieron y que dándolo todo nos hicieron camino.
    Me ha encantado leerte, palabras profundas que también agradezco hayas dejado en mi espacio.
    Me agradó tu visita y seguimos en contacto.
    un abrazo Valdo.

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    1. Hola Ángela, bienvenida. No sólo son gentiles tus palabras sino también de buen contenido, porque reconocer el valor de quienes nos precedieron es importante.
      Un abrazo cordial.

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  10. Estimado amigo Valdo:
    ​Qué manera tan hermosa y conmovedora de mirar el pasado. Me tocó el corazón cómo logras encontrar belleza en los rincones más gastados; esa imagen del zapato colgado como un eco sin ritmo, y el pasillo donde se cruzan tantas vidas en silencio, son de una sensibilidad inmensa.

    ​Tu texto es arte puro que rescata la dignidad y el alma de esas historias olvidadas. Te felicito por un relato tan humano y bellamente logrado.

    ​Te envío un saludo muy respetuoso y lleno de luz.

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    1. Qué lindas palabras Rosa, las agradezco con afecto, sos muy buena amiga.
      Un abrazo cordial.

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  11. Tu escrito convierte la fotografía en un espejo de la memoria. La manera en que describes los conventillos, las maderas gastadas y ese gesto inocente, logra que lo cotidiano se vuelva símbolo de humanidad. El detalle del zapato colgado es un hallazgo poético: un objeto mínimo que guarda ecos de pasos, partidas y regresos, como si las cosas mismas se empeñaran en recordar.

    La reflexión sobre el pasillo como encuentro y barrera, como metáfora de la convivencia, le da al texto una hondura especial: allí se amontonan historias cruzadas, silencios compartidos y rastros de antepasados. Y en medio de esa precariedad, aparece la intuición del amor, tímido pero resistente, capaz de refugiarse en rincones incómodos.

    Es un escrito que emociona porque transforma lo humilde en trascendente, y nos recuerda que la belleza también habita en lo frágil y en lo perdido. Felicitaciones abracito respetuoso. Buen fin de semana.

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    1. Querida Menta, gracias por tus permanentes visitas. Es muy bueno tu comentario, transformar lo humilde en trascendente es una manera de contrarrestar el mundo tan materialista que tenemos.
      Un abrazo cálido.

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  12. El objetivo de la cámara no solo ha captado perfectamente la expresión de cada una de las personas; hay alma en ellas.
    Gracias por compartir un pasado que todos de alguna manera llevamos muy dentro de nuestras venas.
    Un saludo, feliz fin de semana.

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    1. Hola Campirela, gracias por tu visita.
      Que tengas lindos días.

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  13. Hola Valdo, una fotografía que capta la esencia de la convivencia en el conventillo, lleno de historias paralelas, sensibles, particulares. Me parece que conventillo equivale a lo que acá en Perú llamamos callejón.
    Un abrazo

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  14. Impecable, conmovedor y con una sensibilidad única. Un homenaje magistral a la dignidad de los conventillos y a las raíces que llevamos en las venas. Gracias por compartirlo, Valdo!
    Un abrazo.

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    1. Jordi amigo, muchas gracias por el sensible comentario.
      Abrazo grande.

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  15. Muy bien lograda la fotografía. También me gustan en blanco y negro.
    Saludos

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  16. Maravillosas fotografías, sin duda transmiten... increíble la primera, contiene tanto, tantas historias... me quedo mirando el zapato ahí colgado, las plantas, la señora que asoma... ¡qué Arte!

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  17. Geniales las fotografías... Y que maravilla tu interpretación.
    Bravo 👏🏼👏🏼👏🏼

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  18. Wonderful post and lovely photo. Thank you for sharing, and warm greetings from Montreal, Canada ❤️ 😊 🇨🇦

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    1. Hola Linda, bienvenida a mi sitio.
      Saludos desde el sur del continente.

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