martes, 29 de septiembre de 2026

TRES RAZONES

Imagen virtual por Valdo Saenz Moulin

La puerta de la habitación se abrió lentamente y entró.

Pelo oscuro, piel trigueña, estatura mediana, ojos negros en brillo contra el velador, algún kilo de más pero bien repartido por sus rincones, y muy femenina. Nada de eso revelaba todavía cuál era su mejor virtud estética.

Suele ocurrir, en el momento justo de conseguir lo esperado, que se presenten los temores. Pero no me pasó en su presencia: su firme sonrisa al entrar —que otro día comprendería en su totalidad— hizo que mi seguridad nunca se extraviara.

Habíamos quedado en que ella entraría sin llamar a la casa. Y así fue. Es en ese instante todavía inminente que la media luz real despliega una especie de creatividad, desde la cual emerge como en fantasía el rostro de una mujer. Puede que afuera, en lo urbano, se movilicen miles de seres entre disputas y regocijos; pero esa clase de aparición, hechicera, deja la escena aislada del mundo.

La fina lluvia repiqueteaba irregular en la ventana con el recuerdo de otra lluvia, la del día que nos conocimos. Fue ella quien ofreció la promesa de un acercamiento. Y cumplió, pero no todo en ella era desvergonzado.

No compartimos muchas charlas. Duró poco nuestra relación: conocernos, apenas tres encuentros amatorios y, finalmente, distanciarnos con naturalidad.

En ese poco que conversamos disfruté de su particular humor. Como cuando le pregunté con fingida seriedad:

-¿Te casarías conmigo?-.

-No.

-¿Por qué no?

-Porque no.

-Dame tres razones.

-No, no… y no- dijo en cuenta lenta con sus dedos. Hábil respuesta al juego que le había propuesto.

Y allí estábamos, ella entrando hacia nuestro primer encuentro íntimo y yo estirando mi mano para invitarla a la cercanía, sin dejar de sentir el vértigo que produce ese acto justo cuando se presenta un abismo a pesar de la corta distancia.

Desde ese primer encuentro percibí que me observaba de tal manera, como si estudiara algo de mí. En el segundo volvió a hacerlo.

Fue en el último cuando comprendí lo que había estado buscando con aquellas miradas. Durante el acto se detuvo satisfecha, y con una mueca leve en sus labios, acompañada de una mirada penetrante, sonriente, me preguntó:

-Así es como te gusta, ¿no?

Su búsqueda tuvo el objetivo de saber cuál de sus actitudes generaba en mí el mayor placer. Supo cómo encontrarlo y, en el momento exacto de su logro, lo confirmó con jactancia.

Creo no equivocarme si digo que todo acto humano, en lo íntimo del amor, contiene una creación estética. Al menos a mí, aquel gesto de descubrimiento me pareció una obra. Obra que comenzó con un lento abrir de puerta, un rostro luminoso y gotas de lluvia en el cristal.

…

GRACIAS POR LEER

21 comentarios:

  1. Una maravilla Valdo. El encuentro en mi opinión tiene una atmósfera íntima, sensual y misteriosa, lo cual es un acierto. Como si quisiera convertirse en una reflexión sobre la mirada, el deseo y la estética de lo vivido.
    El inicio me ha resultado casi cinematográfico visualmente: la puerta que se abre lentamente, la media luz, la lluvia en el cristal y el rostro que emerge casi como una aparición.
    Y el diálogo del matrimonio tiene ese punto de humor y complicidad que atrae. Y el «No, no… y no» acompañado por los dedos me resultó divertido.
    Además algunas expresiones como; «algún kilo de más pero bien repartido por sus rincones» personalmente tiene un fuerte potencial.
    Un placer pasar a leerte.
    Un abrazo

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    1. Así es Nuria, siempre busco una estética en lo vivido, el placer como único fin es algo que se evapora fácilmente.
      Me alegra que te haya gustado y me dejes tan buenas conclusiones.
      Un placer recibir tu visita.
      Abrazo va.

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  2. Muito lindo,Valdo e no amor que conseguiu acontecer mesmo após os três nãos, a cumplicidade é importante e saber dar e receber...

    abraço,chica

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  3. Hay encuentros. que nos marcan aunque solo sean pocos. Tal vez como acabo tan de repente como empezó es lo que te pone melancólico. Te mando un beso.

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    1. Hola Citu, no, nada de nostalgia, lo recuerdo como algo bello y nada más, con alegría de haberlo vivido.
      Otro beso.

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  4. Valdo querido amigo, un relato hermoso, sensual, atrevido y lleno de ternura y complicidad.
    Hay veces que lo que dura poco nos queda marcado en nuestro recuerdos y revivimos esos instantes de entrega cuando vemos caer la lluvia repiqueteando por la ventana.
    Me encantan tus relatos, son amorosos.
    Besitos y te dejo todo mi cariño

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    1. Muy bonito tu comentario, querida amiga, poético.
      Siempre es grato recibir tu visita.
      Besos también para vos.

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  5. Valdo...I like your writing, your intimacy.
    Kiss, Andreja!

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  6. Descubrir y descubrirse, todo un arte, un abrazo Valdo!

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  7. Valdo, desde la experiencia de tu presente miras en perspectiva el pasado y lo analizas...Ello conlleva cierta nostalgia, sin duda, cuando hubo sentimientos... Pero también es una forma de reafirmarse, para dar sentido a la propia historia y entender quienes somos, tratando de embellecer y dulcificar los recuerdos para sentirnos bien con la vida vivida...Todo ello se cumple en tu relato, amigo...Mi felicitación.
    Analizas esta experiencia, que sigue viva, desde tu ego (que lo tenemos todos) y te reafirmas en ella, buscando en el placer la belleza estética(la observación de ambos, el misterio de la puerta, el rostro luminoso y la lluvia), que da sentido a tu historia y te hace sentir bien con lo vivido...Escribir nos hace bien a todos cuando conseguidos el equilibrio y la paz que necesitamos...o no? Espero que si...!
    Esta vez sólo te hablo desde la lógica y madurez...y te dejo mi abrazo entrañable y mi ánimo, compañero de letras.

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    1. Amiga, vivo de recuerdos, siempre sentí que somos lo que fuimos.
      Tus palabras siempre acertadas y motivadoras, sin dudas una gran amiga bloguera.
      Gracias Ma Jesús, ahí va mi cálido abrazo.

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  8. Tan solo tres encuentros le fue suficiente para dar con la clave de su placer.
    Hay relaciones que no se miden por el espacio de tiempo vivido, sino la intensidad de lo vivido.
    Un abrazo, feliz tarde.

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  9. Que buen cuento. hay amores así, tres encuentros y un recuerdo para toda la vida.
    Muy bueno.

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    1. Hola mariarosa, gracias por tu visita y tus palabras.
      Un abrazo.

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  10. ¡Cuanta importancia tiene la escena en los recuerdos!
    Esas tres razones me han hecho sonreír durante un buen rato. ;-)
    Aferradetes, Valdo.

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  11. Valdo, gracias por tu comentario, eres muy dulce.
    ❤️Besitos y te dejo todo mi cariño querido amigo

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TRES RAZONES

Imagen virtual por Valdo Saenz Moulin La puerta de la habitación se abrió lentamente y entró. Pelo oscuro, piel trigueña, estatura mediana...