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(UN ESPEJO RETROVISOR DE LA MEMORIA)
Buenos Aires ejerce una rara
influencia sobre el ánimo de su gente y suele provocar anárquicas confusiones. Deseo y desconcierto se
confunden con una pizca de crueldad.
Lo que relataré podría tratarse sólo de una página
urbana menor, pero algunos eventos que son anécdotas para unos no caben, en
este caso, en la lógica de un simple muchacho de barrio.
Una tarde los recuerdos se le
meten en los zapatos, y no le queda otra que salir a caminar. En busca de qué,
no lo sabe, pero el sonido de su primer paso le susurra que detrás de una
sonrisa puede ocultarse más de lo que aparenta.
Esa sonrisa, sostenida más de
lo necesario, se había repetido a lo largo del tiempo, y ahora parece llegarle
inoportunamente. Aquel gesto deja en sus ganas la sensación de no saber por qué
había sido depositada en él.
Sucedió durante un seminario
cualquiera, no importa cuál. El muchacho y la dueña de la sonrisa no se
conocían. O tal vez sí, ya que dos personas a veces se reconocen antes del
primer intercambio de palabras.
de esa manera imprecisa en que
dos personas comienzan a reconocerse antes de intercambiar alguna palabra.
Los pasos que va marcando por
la calle redoblan con el nerviosismo de los recuerdos ingratos. En la película
de su mente vuelve una y otra vez su figura, esta vez sentándose a su lado.
Fue en un bar, donde el grupo
de compañeros había acordado encontrarse para pasar un momento de charla y
café. El muchacho llega tarde. La muchacha, luego de sonreírle, le señala una
silla vacía a su lado, que había custodiado para cuando llegara. Acto que él
interpreta como lo que parece ser.
De pronto, unas palabras
cómplices de ella al oído mientras le ofrece un papel con su número de
teléfono. Acto natural que resulta la forma más astuta del misterio.
Hay llamadas que no se
realizan con sólo digitar un número en el aparato: se hacen desde la seguridad
que impone el mandato masculino. Él
cumple. Y llama.
Ocurre -o vuelve a ocurrir en
su mente mientras camina- eso cotidiano en la inmensidad urbana, que duele como
si nunca hubiera existido: ella dice que no. Que no puede. Que tiene novio.
Entonces todo se vuelve más extraño que triste.
Y lo que queda no es el rechazo, sino la pregunta:
¿qué fue todo lo anterior?
Ahora bien, a esta altura del relato el lector
sagaz ya habrá sospechado que el muchacho era yo.
Tal vez las cosas se dieron así por mi torpeza, al
ver una promesa donde simplemente había un acto por simpatía. O por su ensayo
de cercanía sin intención de habitarla. O, quién sabe, por una chispa de fogata
ajena.
Esos zapatos que suelen llevarme por las veredas
del recuerdo, cada vez que vuelven a recorrer lo recorrido, dejan metida una
piedra pequeña donde más duele al caminar.
No todo lo que deja huella logra quedarse. La
belleza que percibí en su rostro apenas fue un gesto incompleto. Aunque no lo
comprendo, algo me dice que en cada nostalgia hay una forma secreta de la
verdad.


Parece que estoy viendo a ese chico de barrio más extrañado que triste por lo acontecido.
ResponderBorrarMe ha gustado tu relato, Valdo.
Espero que pases un buen día.
Te invito a visitar mi espacio que estoy de celebración.
Hola Marisa, gracias por tu visita.
BorrarPasé por tu sitio, fue un gusto, un abrazo.
Valdo, a cada leitura que faço aqui só posso te elogiar.
ResponderBorrarE quando olhamos pelo retrovisos da vida, quantas saudades nos chegam... Adorei! abraços, chica
Así es chica amiga, la vida está llena de nostalgias.
BorrarGracias por tu visita, abrazos.
ResponderBorrarHola Valdo, a veces confundimos miradas, palabras que en realidad solo buscan ser amables. Somos nosotros que en busqueda de un poco de felicidad nos confundimos y dejamos que la imaginacion nos juegue un mal momento.
Un relato precioso, para llegar a ese corazón desolado, pasaste por un camino donde tus zapatos te llevan a ver, una sonrisa, un café compartido y una ilusión y a darte cuenta que volaste en un sueño.
mariarosa
Hola mariarosa, dicen que la vida es un sueño, por suerte a veces nos ocurren sueños muy reales. Lo melancólico suele ser expulsado de adentro de esta manera, escribiendo.
BorrarGracias.
Melancólico relato. A vece s uno se ilusiona de un sueño. Te mando un beso.
ResponderBorrarAsi es Citu, gracias por venir.
BorrarBesos para vos.
Valdo, ese "susurro de los zapatos" al caminar, tremenda personificación, porque nos hablan de un recuerdo impactante y ciertamente triste...van marcando tu relato. Nos hablan de tu gran sensibilidad ante "esa sonrisa", que encierra todo un misterio...Cuando somos jóvenes, desconocemos tanto del mundo...tanto, que todo es un misterio con "una pizca de crueldad", que duele y se graba en el alma...
ResponderBorrarSi es difícil conocernos a nosotros mismos, más difícil aún es conocer a los demás...Somos aprendices de la vida, las palabras, a veces, se malinterpretan y aún más los actos y los gestos...Es importante dar un margen de confianza a los demás, pero eso lo aprendemos con la experiencia...Creemé que mi sensibilidad captó el dolor de esa "pequeña piedra en tus zapatos"...Tu niño interior te acompaña en todo el texto y también te susurra que: "esa forma secreta de la verdad, que habita en tu nostalgia" es tu propio sentimiento, que perdura y se eterniza...Valdo.
Mi felicitación y mi abrazo entrañable por tu entrega a las letras.
(y menos mal que hoy podemos comentar...Blogger nos dió un buen susto)
Ma Jesús, tu comentario no sólo es excelente, también es de buena amiga. Hay comentarios que se disfrutan al leerlos, tal es el caso de los tuyos, tan bien analizados y que demuestran un compromiso auténtico, leer no es cómodo, obliga a cierta fatiga, por lo cual no puedo menos que agradecer enormemente cada oración que dejas en este blog.
BorrarPD: ya lo creo que nos asustó blogger, justo había pedido un service para mi equipo y cuando me lo devuelven me encuentro con que no podía comentar, pensé que el problema era mío. Maldita casualidad.
Otra vez, gracias, y otro abrazo.
Gracias a ti por el esfuerzo que realizas al "desentrañar" mis poemas...Valdo. Las letras nos ayudan a profundizar en la vida, a lograr equilibrio interior y a sobrellevar la realidad de nuestro mundo, que a veces es difícil...
BorrarMi abrazo y sigamos aprendiendo, amigo.
Es un gusto comentar tus profundos y vitales poemas Ma Jesús.
BorrarGracias a vos por la amistad.
No se quedó mi comentario, ayer nos quedamos todos a dos velas.
ResponderBorrarEl relato evoca experiencias más o menos vividas por todos de las cuales, pasados unos años, nos hacen revivir ese instante entendiendo que los dos protagonistas no iban por el mismo camino.
Aferradetes, Valdo..
Hola Paula, sí, ayer no se podía comentar, cada tanto blogger nos asusta de alguna forma.
BorrarY así es, todos vivimos más o menos lo mismo, por suerte, así nos sentimos acompañados.
Abrazos.
Buen fin de semana. Te mando un beso.
ResponderBorrarIgual para vos Citu, besos.
BorrarHay mi amigo, hay personas que
ResponderBorrarviven en nuestra memoria, asi hayan
pasado los anos, y la expresión tuya
del susurro en los zapatos, no la conocía,
me agrado mucho, me gustan tus
presentaciones, un placer leerte.
Besitos dulces
Siby
Hola Siby, gracias por comentar, eso que escribí de los zapatos en realidad es una metáfora que se me ocurrió para el relato.
BorrarBesos para vos también.
Hola Valdo! Yo lo llamaría crueldad! El significado romántico no cabe en esa chica que se divierte con ilusiones ajenas! Un abrazo!
ResponderBorrarHola maría cristina, si lo decís vos, que sos mujer, así será.
BorrarGracias por tus palabras.
tóxica diríamos hoy , y es que en la vida uno se topa con gente así , y lástima que no son pocas , hasta en la propia familia crecen
ResponderBorrarbuena semana
Gracias lichazul, por tu visita y opinión.
BorrarQue tengas lindos días.
Un relato triste, de lo que pudo haber sido y no fue, lo siento por ti.
ResponderBorrarUn abrazo.
Gracias Conchi, una cosa que no sucede abre camino para otras que sí. La vida compensa.
BorrarUn abrazo para vos.
No siempre lo que parece es, la mayoría de las veces la imaginación nos cuenta un sueño vivido, y olvidado hasta ese momento, me gustó mucho leerte.
ResponderBorrarAbrazo
Estimada amiga, gracias por venir y comentar.
BorrarAbrazo también.
Hola Valdo, cuando se es joven uno se ilusiona con facilidad. Se habrá ilusionado ella también y luego lo pensó mejor? Esa respuesta quedará en el aire
ResponderBorrarMe gusta la manera en que narras tus recuerdos.
Abrazo!
Soñadora, todo es posible cuando no hay respuestas. Sólo conté lo que sentí y analicé como si fuera yo alguien que mirara desde afuera.
BorrarGracias por tu visita.
¡Hola! Acabo de leer tu relato y no lo haces nada nada mal. Hay historias que no entran en la lógica. La imaginación también nos juega malas pasadas, muchas veces.
ResponderBorrarUn placer leerte.
¡Un abrazo gigante!
Gracias Yolanda.
BorrarSaludos.