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| Imagen virtual por Valdo Saenz Moulin |
(MÍTICO RELATO A LA LUZ DE UN FAROL)
De un abrazo
en el barro porteño
nació el tango.
En
el fondo de alguna grieta estelar, mil siglos antes del vuelo de las aves, tuvo
lugar un evento al que sólo era posible acercarse si se sospechaba lo abismal
del universo.
Por
ese evento nació una inquietud ultraterrena: la de forjar un cuerpo, preciso,
fatal.
Para
darle forma era necesario planificarlo con lentitud. Primero encontrar el
planeta adecuado donde amasarlo; luego esperar la llegada del ser humano y
contar con la complicidad de hombres dispuestos y unas pocas mujeres con
capacidad de riesgo.
Pusieron
manos a la obra cuatro entidades femeninas, con mucho de astucia y un toque de
picardía. Una aportó su pasión; otra la capacidad de engendrar; una tercera el
don de la levedad, y la última, el poder de calmar la sed. Quedó así diseñado
el espíritu de esa figura con sus virtudes. Pero no su forma.
Aunque
tarde, notaron un desliz en su idea: faltaba aquello que modelara esos dones y
los convirtiera en materia. Sólo una danza muy especial podría lograrlo; recién
ahí la forma quedaría definida.
Pero
¿cómo crear una danza que emule el fuego lento en la madera? No pudieron
imaginarlo aquellas entidades, ni otros seres superiores.
Así
fue que, por culpa de ese desliz, debieron esperar que el planeta se enfriara,
que el ciclo celular se desarrollara, que las hembras parieran otras hembras. Y
que en un punto preciso del universo entrara en escena, con naturalidad y sin
intervención divina, algo que cumpliera esa función.
Llegó
con el primer abrazo hecho danza. Nació el tango —mezcla de barro y aguas de un
solo río, que se agita bajo los pies como dragón sin alas bajo las alfombras, y
que se eleva a mil años luz de la piel—.
Al
fin pudieron descansar las cuatro entidades; lo inesperado completó la obra. El
abrazo que inspiró el tango gestó el cuerpo de la mujer que lo dibuja sobre el
piso.
Figura tanguera, amasada con prepotencia entre guapos y prostitutas en los arrabales de una ciudad que una vez, sin que ahora importe cuándo, un furibundo personaje llamó Buenos Aires.
...
Nota: Aunque en este relato vuelvo sobre la figura de la mujer que baila tango, no hablo de lo mismo que el texto
publicado anteriormente (bajo el título Tardía certeza). Allí, la danza
aparecía desde la mirada del
hombre que la contemplaba. En cambio aquí, en cuasi relato mítico, cuento el
origen cosmogónico de esa figura.
Bailan: Yanina Quiñonez y Neri Piliú
Tango: "Fueron tres años" de: Juan Pablo Marín
Canta: Argentino Ledesma
Orquesta de Héctor Varela


El tango es fascinante, siempre me ha impresionado y me eriza la piel. Tú relato es una verdadera de arte. Gracias por publicarlo!!!
ResponderBorrarUn abrazo.
Gracias Sara, he ganado con tu amistad.
Borrar* Tu relato es una verdadera pieza de arte, debió decir.
ResponderBorrarSe entendió Sara, gracias nuevamente.
BorrarAbrazos.
Valdo tua sabes dançar com as palavras e envolves a todos os teus leitores!
ResponderBorrarLindo sempre! abraços, ótimo fim de semana, chica
Gracias chica amiga, muy gentil.
BorrarAbrazo cálido.
Es tan dulce y mágico tu relato. tienes mucha imaginación. Buen fin de semana. Te mando un beso.
ResponderBorrarHola Citu, gracias, muy buena amiga.
BorrarBuen fin de semanta también para vos.
Y otro beso.
Hola vALDO:Impresionante este relato,maravilloso tango que hace temblar por querer bailar un tango.Llevo un buen rato en tu casa y de un cafecito del dueño nada,asi que como no hay cafe,aqui te va mi comentario gordito,jaja!
ResponderBorrarEl relato se abre como un mito de creación: el tango no nace sólo en Buenos Aires, sino en una grieta estelar, en un tiempo anterior al vuelo de las aves. La narración convierte la danza en un acontecimiento cósmico, tejido por cuatro entidades femeninas que aportan dones esenciales —pasión, fecundidad, levedad y saciedad—, pero que necesitan de la materia para encarnarse.
Ese vacío se resuelve en el abrazo humano, que aparece como revelación y rito. El tango surge entonces como fuego lento que arde en la madera, como dragón oculto bajo los pies, como elevación de la piel hacia la luz. La danza se convierte en el molde que da cuerpo a lo intangible, en el puente entre lo ultraterreno y lo terrenal.
La narración oscila entre lo sideral y lo arrabalero: de las estrellas al barro porteño, de las diosas a los guapos y prostitutas. En esa tensión se revela la esencia del tango: mezcla de río y cosmos, de deseo y riesgo, de lo divino y lo humano......
me voy taconeando con mis clap-clap,dejandote un beso gordo y un abracito cariñoso.
Hola Menta, gracias por tu comentario gordito, jaja.
BorrarTaconeá nomás y bailate un tango como puedas.
Abrazo cálido.
Y beso.
Valdo, un relato maravilloso, ver ese video de la pareja bailando el tango lo dice todo, el tango es pasión, deseos, cada movimiento es un coqueteo que atrae y hace volar la imaginación mas allá de este mundo.
ResponderBorrarPrecioso, me encanto.
Querido Valdo te deseo de todo corazón un hermoso y feliz fin de semana. quizás con lluvia.
Besitos y te dejo todo mi cariño
Gracias amiga, me alegra que te haya gustado tanto, es el hechizo de este arte nuestro.
BorrarQue tengas lindos días.
Y un beso.
Valdo, precioso relato de tango y de fuego ¡me ha encantado!
ResponderBorrarMuchos besos.
Hola Montse, que bien, me alegro si te gustó.
BorrarBesos para vos también.
Cuatro entidades femeninas... Un tango en toda regla que marca paso a paso, fuego, pasión y semilla, y en mi opinión desarrollo... El final con el personaje que llamó a la ciudad Buenos Aires. Me ha parecido una auténtica genialidad.
ResponderBorrarMe gustó mucho.
Un abrazo y feliz fin de semana
...
Hola Nuria, que bueno verte en actividad, me gustaron tus palabras.
BorrarGracias, un abrazo cordial.
Qué maravilla este texto tuyo Valdo! Y el video con la remembranza de la orquesta de Varela y el Negro Ledesma y esa pareja genial de bailarines, gracias, un abrazo!
ResponderBorrarHola maría cristina, claro, es genial y es nuestro todo este arte que supimos crear y nos da orgullo.
BorrarGracias por tu visita, abrazo también.
Una magnífica historia que me fue muy real hasta el final.
ResponderBorrarMe quedo totalmente embobada viendo como lo bailan.
¡Gracias por todo!
Aferradetes, Valdo.
Gracias por tu visita Paula.
BorrarAbrazos.
Valdo, tu mítico relato "fuego lento" puedo verlo desde dos perspectivas;
ResponderBorraruna, desde la niña creativa y apasionada que ama la literatura: veo una leyenda fantástica, que surge desde lo "abismal del universo" por crear un cuerpo perfecto para bailar el tango...Veo esas diosas, que conformaron su espíritu y la unión del barro y las aguas, que se abrazaron en el tiempo para crear su cuerpo...Cielo y tierra unidos, cuerpo y alma...Realmente un sueño inspirador, que se eterniza en las letras, bello y perfecto...!
Desde la madurez y la lógica, veo tu orgullo y amor por el tango, tu admiración por la mujer y tu deseo de perfección, no sólo en tu literatura, también en ese "sueño femenino" que has repetido en algunos de tus posts...Te gustan las cosas y seres perfectos y sabes que, lo bueno se hace a "fuego lento". No sólo es necesario el tiempo, también el trabajo y los valores y cualidades, que en ello se ponga para conseguirlo.
Tu relato a "fuego lento" es una metáfora de la misma vida; somos espíritu, polvo de estrellas, agua y barro, que aprenden cada día a ser mejores, a quemar defectos y vanidades a "fuego lento" para pulir la luz del espíritu.
Tu, lo mismo que todos nosotros, sin saberlo, buscas al mismo Dios, encarnado en el cuerpo de una mujer, en tu caso...es así.
Mi felicitación por tu entrega, creatividad y amor a las letras, Valdo.
Mi abrazo entrañable y feliz fin de semana
Ma Jesús, tus comentarios son tan motivadores y valiosos que nada me permiten agregar, tan sólo agradecer infinitamente.
BorrarQue tengas bello domingo.
Y gracias por tu comprometida amistad.
Querido Valdo, te deseo con todo mi corazon que tengas un hermoso y feliz inicio de semana.
ResponderBorrarBesitos y te dejo todo mi cariño
Igualmente amiga, que tengas lindos días.
BorrarBesos.
Valdo, I enjoyed your post, my favorite is Tango to Evora...I believe you know it :))
ResponderBorrarMonday hug, Andreja!